Un tratamiento por shock
 Sussana
se ha declarado a Terry, pero él no puede correspoderle, porque
ama a Candy desde el primer momento en que la vio. En Chicago Patty está
en a puerta de Candy esperando para que salga, le explica que Stear se
quiere enrolar en el ejército, Candy no lo entiende porque Stear
nunca se ha peleado con nadie, le promete a Patty que hablará con
él en la hora del almuerzo.
En el hospital mientras Candy está cuidando una anciana, de repente
escucha una sirena, ella cree que son los bomberos, pero es Stear. Candy
habla entonces con él, pero él dice que está decidido.
Candy intenta convencerlo diciéndole que por culpa de la guerra
Albert perdió la memoria y que muchas enfermeras
murieron. Pero él le replica que América pronto se convertirá
en un campo de batalla y debe luchar por que no sea así, y entonces
Stear se va. Candy escucha llorar a alguien, es Patty que no quiere que
se vaya a la guerra. A Candy se le ocurre la idea de que si Albert recupera
pronto la memoria, él podrá convencerlo de que no vaya.
Candy
estudia la enfermedad de Albert y descubre que un tratamiento de shock
será útil, Candy trama algo cuando Albert llega a la casa
y él sospecha. Candy le pide a Albert que le ayude con la comida,
cuando destapa la cazuela el maiz salta y él se cae del susto.
Después en la mesa, se sienta y se vuelve a caer porque la silla
está rota, pero parece que esta vez se ha hecho daño, Candy
va a ver lo que le ocurre y él dice que escucha un tren en su cabeza,
es el tren en que iba cuando cuando fue bombardeado. Pero resulta que
Candy también lo escucha, y la sirena otra vez es Stear de nuevo.
Es una máquina de vapor que Stear ha hecho para que Albert recupere
la memoria.
 Stear
quiere que Albert convenza a la tía Elroy para que lo deje ir a
la guerra, pero éste se niega. Patty está totalmente desolada,
Candy tiene la idea de ir de picnic, todos se van en coche, y se lo pasan
muy bien juntos, Albert está muy agradecido por todo lo que está
haciendo Candy. Stear dice que tiene un invento nuevo, es un recuperador
de memoria, pega con él a Albert, en realidad es un martillo que
hace mucho ruido, a Albert no le hizo daño pero le dolió
al caer sentado. Patty sigue triste, Candy la consuela y le dice que Albert
lo convencerá cuando recupere la memoria. Candy se encuentra con
su casero, el señor Thomas, quien le cuenta que su mujer y su hijo
reposan en la cima de una montaña, murieron en un incendio delante
de sus ojos. Albert le dice a Stear que la decisión que debe tomar
es sólo suya, también aconseja a Patty y los dos le dan
las gracias.
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