Un pequeño castillo
Candy
va a buscar un piso con Albert para poder ocuparse de él, y cuando
por fin encuentran un piso, el dueño les dice que no pueden vivir
allí si no son hermanos o casados. Ella le dice que le está
ayudándole a recuperarse de un enfermedad, pero dice que no alquila
la casa a alguien que no es honesto. Llega la noche y todavía no
han encontrado piso, se sientan en el parque a hablar y llegan unos ladrones,
pero Albert puede con ellos, y Candy le recuerda que así salvó
a Terry, pero él no puede recordar.
Más
tarde llegan Archie y Stear y les dicen que han encontrado un piso para
ellos, es el mismo que miraron antes, y el dueño les dice que su
hija estaba casada con un italiano, y Albert había perdido la memoria
en Italia, así que tenía el deber de dejarle el piso a un
herido de guerra. Candy se muda a su nuevo piso y Annie y los demás
le arreglan el piso cuando vuelve del trabajo, Annie y Candy cocinan pero
la olla termina explotando. Annie le dice a Candy que no le cuente a Terry
que está viviendo con Albert para que no haya ningún malentendido,
y Candy le dice que es mejor que lo sepa para que no se cause.
En
New York, Susanna visita a Terry y la casera le da una carta para que
se la de a Terry, la carta es de Candy, y Susanna prefiere no dársela,
Terry lo único en que piensa es en que Candy vendrá pronto
a verlo actuar, y Susanna se siente muy celosa pero no sabe qué
hacer. Cuando Candy llega a casa después del trabajo, se encuentra
con que Albert ha cocinado, dice que cuando empezó sus manos comenzaron
a moverse solas. Candy lo anima diciédole que haciendo ese tipo
de cosas es como recuperarrá la memoria poco a poco. Candy pregunta
si ha llegado alguna carta pero, la carta de Terry no llega. Un día
al fin llega la carta de Terry, bromea diciendo que no soporta que viva
con Albert, pero después le dice que es broma que es con el único
que le dejaría.
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