Una familia hecha de odio y amor
 Candy
no puede entender, por qué Frannie no le ha dicho nada a sus padres,
ella piensa que le echarán de menos al igual que sus pacientes.
Así que decide ir en su día libre a ver a los padres de
Frannie, de camino a su casa se encuentra a Stear quien se ofrece a llevarla
en coche.
Mientras se dirigen hacia la casa de Frannie, el coche tiene una avería
y paran para echarle agua, en la parada Stear y Candy ven un cartel donde
pone que se buscan voluntarios para ir a la guerra y Stear se queda pensativo.
Después siguen y llegan hasta el pueblo de Frannie donde les indican
donde vive. Cuando llegan a su casa encuentran a una niña pequeña,
y le piden que los lleve hasta sus padres.
 La
niña los lleva hasta un bar, donde ven salir a un hombre borracho
que se cae al suelo, este hombre es el padre de Frannie, intentan ayudarlo
cuando se cae pero la dueña del bar les dice que no lo hagan, que
es su marido. Entran a hablar con ella y le pregunta por Frannie ella
le cuenta que se escapó a estudiar enfermería, y que ayudaba
a los demás en vez de a su familia. Entonces el cartero llega con
una carta para ella, es de Frannie donde le cuenta que ha llegado a ser
enfermera y le envía un poco de dinero, la madre dice que no es
dinero suficiente y echa a Stear y Candy de su bar.
 Cuando
salen la ven llorar de tristeza al saber que se ha marchado a la guerra
a trabajar como enfermera para poder mandarles el dinero. Stear lleva
de vuelta a Candy al hospital y allí Candy escucha un ajetreo muy
grande. Un hombre ha venido desde Europa, herido de guerra, cuando Candy
lo ve pasar piensa que se parece a Albert, después ve que viene
con Puppé, la mascota de Albert, entonces Candy sabe que el que
estaba allí postrado era su buen amigo, quien siempre la ayudaba
cuando más lo necesitaba.
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