Maestra de juegos por un día
 La
señorita Pony y la hermana María van a la ciudad para agrader
a los benefactores del orfanato y dejan a Candy a cargo de los niños.
Todos juegan en la nieve menos una, Jimmy le dice a Candy que está
muy débil, pero no sabe por qué, Candy convence a Daisy
para que salga a jugar y la ayuda a trepar al árbol, y está
muy contenta porque se siente como un pájaro y puede ver un paisaje
precioso. En ese instante, llega el señor Mathew y le pide a Candy
que por favor la baje del árbol, Candy mira a Daisy y observa que
ha caido enferma, llaman al doctor quien le dice que la niña tiene
hemofilia y una simple herida puede hacer que muera.
 Al
día siguiente, cuando Candy se despierta Daisy no está,
la busca pero no la encuentra. Clint entra y les avisa de que Daisy está
trepando al árbol, para sorpresa de todos ha subido sola al árbol,
pero ven que cae sangre, Daisy se ha herido en la pierna, su vida corre
peligro, la meten en cama y el doctor va a verla de nuevo, los niños
están escuchando tras la puerta y tienen la idea de darle un poco
de su sangre, pero la hemana María le explica que eso no es tan
fácil, lo único que les queda es rezar por ella. Todos lo
hacen, hasta el más pequeño, Isaac, se quedan toda la noche
en vela por Daisy esperando que la hemorragia se pare. Al fin llega la
mañana, y la herida ha mejorado, todos lo celebran, menos Candy
quien reflexiona que por su imprudencia la niña podría haber
perdido la vida.
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