Amanecer en el monte Rodmi
Por la mañana llega el médico para ver si estaba bien
la pequeña Sussie, pero el señor Carson lo persigue. Candy
le pide que no se enfade con él, porque había sido él
quien le había aconsejado cómo cuidar a Sussie, entonces
el señor se calma un poco. El médico le dice que hay enfermedades
que un médico no puede curar y por eso no pudo salvar a su mujer,
y finalmente hacen las paces.
 Cuando
el doctor examina a Sussie dice que ya ha pasado el peligro, y Candy se
quedará a cuidarla mientras esté enferma. Candy se hace
muy buena amiga de los tres hermanos, y el padre al ver que los niños
le estaban tomando mucho cariño le pide a Candy que se vaya antes
que la echen de menos como a su madre. Él le da un poco de dinero
en gratitud por todo lo que ha hecho por ellos y le aconseja una compañía
naval donde trabaja un antiguo amigo suyo. Candy opina lo mismo que el
señor Carson, se lo agradece todo y decide, por fin, partir hacia
el puerto de Southampton.
El
hermano mayor que ha escuchado la conversación no quiere que Candy
se vaya, ella lo tranquiliza y le dice que debe encargarse de su hermanos
menores. Después se despiden antes de que se despierten los demás,
y Candy vuelve a partir hacia su querida América.
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