Un amor embarazoso
 Candy
ya ha vuelto junto a Albert, y tal como se fue sigue teniendo problemas
para cocinar. Ella está preocupada con que no podrá ser
una buena esposa, pero Albert le dice que es buena, alegre y lo cuida
muy bien que son cualidades muy buenas en una esposa. Cuando Candy vuelve
a trabajar al hospital, le avisan de que tiene una visita, es Neil que
pretende salir con ella, le da un ramo de flores y dice que debe salir
con él, Candy por supuesto se niega, y se va. Elisa los estaba
observando y se da cuenta de que Neil se ha enamorado de Candy.
Candy
se dirige hacia una tienda donde hay un mendigo pidiendo una botella de
whisky, la tendera no se lo quiere dar, pero Candy se apiada de él
y se la compra. Cuando la acepta Candy se da cuenta que era el doctor
Martin, que atendió a Albert. Va tras él y le pregunta que
por qué hace eso, él le explica que tiene muchos pacientes,
pero siempre se olvida de cobrarles. Candy se da cuenta que tampoco le
ha pagado, pero él le dice que no importa, entonces le pregunta
por cómo está Albert y él le dice que, cuando recupere
la memoria él mismo se lo dirá. Entonces le regala un rompecabezas,
Candy en su casa intenta resolverlo, y cuando lo intenta se da cuenta
que su sonido se parece mucho al del broche del príncipe de la
colina, lo busca y cuando lo encuentra, empiezan a venir a su mente muchos
recuerdos del príncipe, de Anthony, Stear y Archie, y de Terry,
y cuando se da cuenta se encuentra a sí misma llorando.
 Mientras,
en la casa de los Leegan, Elisa quiere presentarle una amiga suya a Neil
para que se olvide de Candy, pero él no parece muy entusiasmado,
y Elisa le cuenta que ha oido que el bisabuelo Williams está muy
enfermo y que pronto morirá, así que planea echar a Candy
de Chicago para siempre. Neil intenta parecer que le gusta la idea, pero
no lo consigue. Más tarde, la amiga de Elisa sigue sin ver a Neil,
y cuando la misma Elisa va a buscarlo no lo encuentra en su habitación
y se da cuenta de que ha huido, pero puede ver que en su mesilla de noche
hay un pañuelo que resulta ser de Candy, entonces se da cuenta
de que realmente está muy encaprichado con ella. E inmediatamente
va a contárselo a su madre, ellas están de acuerdo en que
Candy está utilizando a Neil, así que planean echar a Candy
para siempre de la ciudad.
La
madre Leegan se dirige al hospital y obliga al doctor Lenard a echar a
Candy amenazándolo con perder su puesto, así que el doctor
toma una decisión y llama a Candy y le dice que está despedida
y que no podrá trabajar en ningún hospital de Chicago nunca
más. Candy no sabe por qué ha sido desedida y casi pierde
el conocimiento al enterarse de la noticia.
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